Atlas y la Parentalización
18/12/2024

Me encanta contar historias.

Hay una parte de mi a la que le encanta sentirse escuchada, no te voy a engañar, y hay otra parte que se emociona con la magia y la fantasía de los cuentos que te cuento.

Y hay otra parte curiosa (esa que tiene un ansia viva por alimentarse de información nueva), que disfruta lo que no está escrito de todo lo que puede decirnos lo simbólico.

He descubierto que la mitología griega es rica en símbolos y metáforas, y que me ayuda a comprender mejor (y también a enseñar) el impacto de diferentes aromas en nuestra psique y nuestro cuerpo.

Por ejemplo, ¿sabías que el mito del titán Atlas está relacionado con el concepto de “parentalización”?

Déjame que te cuente…

Érase una vez una pareja de titanes primordiales: Urano, el cielo, y su mujer Gea (que también era su madre 🙄), la tierra.
De su unión surgieron doce hijos. En esta historia nos interesan dos: Cronos y Japeto.
Urano era un padre implacable, y también temeroso de sus hijos, a los que veía como una amenaza creyendo que cualquier día le robarían el trono, así que trataba de retenerlos en el abrazo de Gea  después de nacer.

Gea, ya cansada y con un cabreo sordo, acaba por pedirle a sus hijos nacidos que castiguen a Urano por ella. De todos ellos, tan solo el menor, Cronos, acepta el desafío.

Se acerca a su padre y de un golpe lo castra.

Ups!

Cronos se hace con el poder, pero Urano vaticina que, aunque él se haya quedado sin trastos, la venganza se serviría fría, y vería a su hijo destronado a manos de uno de sus propios hijos, al igual que le había sucedido a él.

Ante semejante profecía, Cronos toma la implacable decisión de comerse a sus hijos según van naciendo.

Muerto el perro, se acabó la rabia, ¿verdad?

Pues no.

Cronos, como muchos hombres a lo largo de la historia, cometió el error de subestimar a su mujer, como esposa y como madre.
Rea. Así se llamaba ella, que en cuanto pudo lo engañó y le dio un pedrusco envuelto en telas haciéndolo pasar por el menor de sus hijos.
Y eso fue lo que se comió Cronos.

Este hijo menor se llamaba Zeus.

Con el tiempo, Zeus creció escondido, haciéndose cada vez más fuerte e inteligente, y en cuanto estuvo preparado atacó a su padre y sacó a sus hermanos y hermanas de sus entrañas.

Este fue el detonante que inició la guerra entre los titanes y los nuevos dioses, hijos todos de Cronos.
A esta guerra, que duró diez largos años, se la llamó la Titanomaquia.

¿Os acordais de los hermanos de Cronos? Pues unos se posicionaron a su lado y otros del lado de los dioses. Incluso Japeto, que tenía cuatro hijos, entre ellos a Atlas, el mayor, experimentó un cisma familiar.
Atlas fue el único que lo siguió a él y a su tío en la empresa de la conservación del trono, mientras que sus tres hermanos pelearon a favor de Zeus.

Todo muy loco.

Cuando Zeus inevitablemente ganó la guerra, envió a sus enemigos al Tártaro, excepto al gran Atlas, que había sido elegido en su día por Cronos como su caudillo, planificador, estratega máximo y ejecutor de sus planes.
Para Atlas tenía un castigo especial.
Un castigo ejemplar…

Le hizo cargar sobre sus hombros, eternamente, con la bóveda celeste.

Alas no era como su padre, y definitivamente no era como su tío Cronos.
No le gustaban nada de nada los constantes abusos que se cometían en pos de mantener el poder.
Pero, en su inocencia y lealtad, en la profunda necesidad de pertenecer y ser atendido por los suyos, se sintió obligado a llevar sobre sus espaldas la responsabilidad de mantener las cosas como estaban, peleando por su padre y su tío, aunque le costase la vida.

Y he aquí lo que el gran psiquiatra húngaro, Ivan Boszormenyi-Nagy, denominó una “lealtad invisible”. Esas lealtades familiares que recogemos y desde donde vivimos nuestras vidas.

Este maravilloso psiquiatra acuñó también otro término, ese que pone nombre al título de este artículo, la “parentalización”, también llamada inversión de roles, en la que los hijos toman el papel de padres o cuidadores dentro de la unidad familiar.
Un abuso con todas las letras.

Te invito a buscar información sobre este tema, que me apuesto una mano (y no la pierdo) a que muchas personas que lo lean se sentirán identificadas con este concepto. Ojalá no sea tu caso 🫂

Esta es la carga de Atlas.

Fíjate cómo carga con la bóveda celeste, con Urano, su abuelo (aquí el trauma transgeneracional).
Cómo recibe un “castigo ejemplar” a pesar de no haber sido él el precursor de la guerra, sino su padre y su tío. Una guerra que no deseaba.

Él cargó con mucho que no le correspondía, y sufrió las consecuencias eternamente.

Él cuidó y dio, cuando lo que le tocaba como hijo era ser cuidado, y tomar.

El hombre sin infancia, porque se la robaron. Porque en cuanto vieron que había nacido con espalda, decidieron por él que podía cargar.

En fin…

Desafortunadamente, la historia de muchos niños y muchos adultos a sus espaldas.

En las supervisiones de psicoaromaterapia y en las formaciones, aprendemos y compartimos con el apoyo de estos mitos y de cuentos de hadas.

¿Sabes cuál es el aceite esencial que le da la mano al mito de Atlas?

El mismo Cedro que lleva su nombre: el Cedro Atlas. Un gigante entre los árboles.

Hay mucho, muchísimo en su historia. En la del árbol, en la de su aroma y en la del mito.
Y juntos crean una imagen arquetípica maravillosa que nos acompaña amorosamente en el camino del conocimiento de uno mismo.

A más consciencia (y conciencia), mejor.

El trauma empuja por ser integrado.

Nuestro cuerpo, que ama incondicionalmente Eso que somos, hace todo lo que puede por sanar y recuperar la homeostasis.
Y estas dos herramientas conjuntas, trabajando en equipo, la psicoaromaterapia y el poder de los cuentos y la metáfora, hacen un tandem que merece tenerse en cuenta para la labor de ir metabolizando todo ese “material” encapsulado y retenido en cada fibra de nuestro cuerpo.

Si te apetece conocer los aceites esenciales desde este lugar arquetípico, teniendo en cuenta el trauma, cada mes tienes un espacio para supervisar casos, si eres terapeuta, e ir aprendiendo poco a poco sobre mitos y sus aromas.

Y si te apetece una formación completa y potente, en febrero de 2025 da comienzo la segunda promoción del curso “Psicoaromaterapia Sensible a Trauma”.

Aquí te esperamos.

Siempre juntas,
y con mucho amor,
Sabela Cea.

🌿🌿🌿

🖌 “Atlas”, de Guercino (1591 – 1666)